A pesar de que Sonora es uno de los estados de México que cuenta con mayor calidad de vida, en las periferias de lo que son las ciudades y el territorio estatal en sí existe pobreza invisibilizada por los gobiernos locales que pasan sus sexenios como si la pobreza en el estado no existiera, sumado a esto, se tiene que la pobreza extrema en Sonora va en aumento, tal como lo dio a conocer uno de los últimos reportes del Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social (CONEVAL), y aunque esto se puede explicar en parte por las dinámicas de migración, sobra decir que los gobiernos del estado han hecho poco o nada para atender a esa población, se han dedicado a maquillar la realidad con paliativos que a final de cuentas no ayudan a que la gente salga de la situación en la que se encuentra.

La situación no está siendo diferente en plena contingencia del COVID-19, y ante esto la gobernadora del estado debería de sentirse aliviada de que el gobierno federal atienda a la población más vulnerable a través de los de programas sociales, a los que muchos nostálgicos del viejo régimen califican erróneamente (y siempre para atacar al gobierno federal), de ser “programas clientelares”. Pues las decenas de miles de personas más necesitadas en el estado han sorteado los días más difíciles gracias a que el gobierno federal no ha escatimado ni parado actividades en cuanto a programas sociales se refiere, sin importar el clima o el riesgo que se corre, la entrega de pensiones, becas y apoyos ha sido puntual, sin fotos, sin alardeos, simplemente con el profundo sentido del deber y de no dejar desprotegidos a los más vulnerables.

Por su parte la gobernadora, después de tres meses de decretada la cuarentena en el estado, apenas ayer anunció algo a lo que llamó “el bloque Sonora”, (tendencia inflada en Twitter) bloque que a grandes rasgos parece que se trató de una reunión por medio de Zoom con empresarios y sindicatos, pero no concluyó en un plan o estrategia para reactivar la economía sonorense. La elocuencia y la publicidad se le da bien al gobierno estatal, pero la gente necesita acciones, la 4T ha sido la primera línea, haciendo el trabajo en territorio, mientras otros se reúnen virtualmente desde sus despachos.